miércoles, 09 de diciembre de 2009

La identidad femenina se afianza con la maternidad que "promete una unión elemental e indisoluble".

México (Notimex).- Edith González despertó revuelo en la prensa de espectáculos al anunciar su embarazo durante la grabación de la novela "Mujer de Madera".

Como ella, Erika Buenfil y Carmen Aristegui se "echaron el clavado" y son madres solteras con hijos.

El trío pertenece a las casi seis millones de jefas de familia en México que, guste o no, son el principal soporte económico en los hogares de aproximadamente 16 millones de personas, de acuerdo con datos recientes del Instituto Nacional de las Mujeres y del INEGI.

Y es que la bomba de tiempo que empezó a calentarse hace 30 años, con el ingreso de la mujer económicamente independiente al mercado laboral y a la educación, finalmente explotó en una nueva opción de vida, ahora conocida como el "madre solterismo" con hijos.

"Mi familia es mi hija. Vivo sola. No creo en la familia convencional, aunque no deja de ser un vínculo importante, el origen" relata una de 40 entrevistadas por María Antonieta Barragán y Mónica León, en "Hijos sí, marido no", de reciente publicación en México.

Son madres solteras con hijos por decisión propia, aunque la clasificación "funciona como un calificativo que va desde los juicios peyorativos hasta alcanzar la sublime concepción de mujeres heroicas y/o abnegadas".

La mujer soltera con hijos es "sujeta de sospecha porque no tiene pareja", en opinión de Barragán, quien se auto-define como una investigadora "pionera" del tema desde hace años.

Frente a ese rechazo generalizado, el grupo ha encontrado refugio en su rol de madre.

De hecho, la identidad femenina se afianza con la maternidad que "promete una unión elemental e indisoluble" y un hijo es el punto de referencia de "un ancla vital".

El texto "Hijos sí, marido no" busca romper el mito con las historias de una importante minoría de mujeres que "se está moviendo aceleradamente, vota, es un motor de la economía, produce, es consumidoras y gana excelentes salarios".

Y es que no son "adolescentes calenturientas y engañadas" ni adultas "que no les quedó de otra" que vivir solas.

Son mujeres "menores de 40 años y con autosuficiencia económica que se echan el clavado de enfrentar su maternidad sin pedir mucha opinión".

"Si las divorciadas y separadas son madres solteras producto de una ruptura conyugal, este grupo de solteras con hijos es la clara muestra de una decisión valiente, arriesgada, planificada y desafiante".

Se trata de una conducta femenina que está "moviendo las estructuras familiares, porque, aunque sigue funcionando el discurso amoroso, a la mujer le está costando trabajo encontrar, mantener, resolver y negociar una pareja", asegura la también periodista.

Estas mujeres, que no renuncian "ni al romance, ni al apapacho sino a la cohabitación y a la cotidianeidad con el hombre", no son las feministas de los años 70 porque mantienen un "diálogo de iguales con el hombre pero en espacios separados y con el hijo a su cargo".

Para adaptarse a las exigencias de la doble jornada laboral (dentro y fuera de la casa), realizan "múltiples actividades" con los hijos fuera del hogar.

La labor doméstica se redimensiona y deja de ser el centro de "las preocupaciones y prioridades rutinarias".

A pesar de que en México, las mujeres son las proveedoras del 20 por ciento de los hogares, y la mayoría -92.6 por ciento- carece de pareja o cónyuge, y los hijos, de padre, el dato es el equivalente a "pequeños pulsos conservadores" del INEGI con perspectiva de género.

Los testimonios, experiencias y demandas de las entrevistadas no buscan llenar ese vacío estadístico ni "ser una verdad contundente" sino ilustrar una realidad poco documentada, e ignorada por la academia y reprobada por la sociedad.

El fenómeno tiene sus bemoles. Psicólogos citados en el libro reconocen que todos los niños se benefician del contacto con un modelo paterno "respetable, racional y benévolo, aunque no sea el padre biológico" y que carecer de ese vínculo, a la larga, puede resultar dañino para el infante.

En el caso del hijo varón, la figura paternal es clave "a la hora de aprender a modular la agresividad, para conformar la identidad masculina y formar el modelo de autoridad".

Por ello, es importante que las madres les hablen a sus hijos sobre sus padres. "Quiero contarte todo.

Explicarme para explicarte. Ofrecerte una respuesta que alcance tu alma. Que sepas en dónde estás parado y cuánto amor te rodea.

(.) Te contaré con detalle de las ausencias y las indecisiones. De ese tiempo que era tuyo y no te fue dado".

Así escribe la periodista Carmen Aristegui en un ensayo dedicado a su hijo y titulado "Emilio querido", uno de 38 textos que conforman el libro "Gritos y Susurros.

Experiencias intempestivas de 38 mujeres", coordinado por Denise Dresser


Tags: Interes General, cultura

Publicado por carolinagif @ 16:33
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